Terrazas vacías donde pasa las tardes de otoño la soledad. Caritas pintadas de una sonrisa eterna se insinúan a alguien ajeno y desconocido. Zorros viejos de colmillos desgastados de roer el fracaso a través de los años, al acecho están de una imposible presa fácil. Gallinas de una sola puesta ya, se disponen para hacerse un último lifting incluso en el cerebro. Masajistas del alma, esteticienes del espíritu, domadores del alma se apresuran en emplearse a fondo con inconformistas del yo. Rebeldes del ¿por qué?, inversores en espejos opacos y asesinos de la partida de nacimiento. Jugadores empedernidos en un juego imposible de ganar, cuna de envites perdidos y faroles apagados se miran, sin verse, al espejo mientras éste les dice que nunca jamás.
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sábado, 1 de febrero de 2014
CARITAS PINTADAS
Terrazas vacías donde pasa las tardes de otoño la soledad. Caritas pintadas de una sonrisa eterna se insinúan a alguien ajeno y desconocido. Zorros viejos de colmillos desgastados de roer el fracaso a través de los años, al acecho están de una imposible presa fácil. Gallinas de una sola puesta ya, se disponen para hacerse un último lifting incluso en el cerebro. Masajistas del alma, esteticienes del espíritu, domadores del alma se apresuran en emplearse a fondo con inconformistas del yo. Rebeldes del ¿por qué?, inversores en espejos opacos y asesinos de la partida de nacimiento. Jugadores empedernidos en un juego imposible de ganar, cuna de envites perdidos y faroles apagados se miran, sin verse, al espejo mientras éste les dice que nunca jamás.
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