1946 ciudad de Forrest City en el estado de Arkansas, alguien llamado AL GREEN vino al mundo para escribir en mayúsculas el Gospel y Soul. Jackie Wilson, Wilson Picket, James Brown y Sam Cooke fueron los horadores en el templo donde se formó como discípulo del olimpo musical. Amores despechados casi acaban con él. Amores rechazados por él acabaron con la vida de ella. Esto le llevó a descubrir a Dios y hacerse pastor de almas cantando canciones religiosas hasta que volvió al rhyn and blues para dejarnos este I CAN´T STOP en 2003 con un grammy de regalo. El domingo ire a misa por si acaso lo veo.
viernes, 24 de julio de 2015
I CAN´T STOP
1946 ciudad de Forrest City en el estado de Arkansas, alguien llamado AL GREEN vino al mundo para escribir en mayúsculas el Gospel y Soul. Jackie Wilson, Wilson Picket, James Brown y Sam Cooke fueron los horadores en el templo donde se formó como discípulo del olimpo musical. Amores despechados casi acaban con él. Amores rechazados por él acabaron con la vida de ella. Esto le llevó a descubrir a Dios y hacerse pastor de almas cantando canciones religiosas hasta que volvió al rhyn and blues para dejarnos este I CAN´T STOP en 2003 con un grammy de regalo. El domingo ire a misa por si acaso lo veo.
miércoles, 13 de mayo de 2015
GLAMOUR GIRL.
Esos caminos desconocidos me llevan a lugares no esperados. No se nada. Es fácil cambiar lo difícil es no volver a ser quien eras. A quién eres. Glamour, bellezas, que me llevan a descubrir canciones que no esperaba. El amor si no deja huella cuando se marcha no es amor verdadero y esas marcas se graban en nosotros para que recordemos que una vez amamos. La elegancia y el estilo siempre ayudan.
lunes, 20 de abril de 2015
"EL LIBRO DEL PANADERO"
Nicanor leía lentamente mientras el sol frenaba su carrera al aterrizar sobre la pana desgastada de su vieja chaqueta y las palomas que le rodeaban seguían atareadas en su frenética búsqueda de alimentos con ese semblante serio que tienen todas ellas. De vez en cuando levantaba la vista y miraba a lo lejos para descansar los ojos que se refugiaban detrás de unos gruesos cristales que intentaban corregir unas viejas cataratas, mientras que con su deformado dedo indice debido al reuma y a toda una vida amasando pan como panadero, iba pasando las páginas de la novela que estaba leyendo, "Morirán al amanecer" de una serie de novelas cuyo tema era el oeste americano. Durante su vida había leído cientos de esas pequeñas novelas, donde todos los personajes habían sobrevivido o muerto alguna vez, ya que todas ellas se parecían enormemente. De repente su cruzaron por delante de él, en el parque donde estaba sentado, una pareja de mediana edad bien vestidos hablando en voz alta y provocando que las palomas alzasen el vuelo teniendo que suspender su ardua tarea. La mujer le decía a su acompañante si había el leído la última novela de un famoso escritor de moda y al pasar por delante de Nicanor observaron lo que estaba leyendo. Esbozaron un pequeña sonrisa para a continuación echar a reír a carcajadas. Nicanor, sobresaltado, alzó la mirada hacia ellos con la boca a medio abrir y las gafas bajadas hasta casi la punta de la nariz. No les hizo mucho caso y siguió con su lectura y esta con su razón de ser, despertar la imaginación, los sentidos para descubrir aquellas cosas de nuestro interior que están escondidas porque no encuentran el camino de salida. Sensaciones que tenemos olvidadas también. No importa como lo consigamos ni con que libro. Nicanor volvió a su lectura justo cuando el Sheriff entró en el Saloon.
martes, 10 de marzo de 2015
EL TONTO DEL BARRIO
Añoro a mi tonto oficial. En
mi barrio siempre hubo un tonto. Le decíamos tonto en plan cariñoso, todos le
conocíamos y algunos nos parábamos a verlo venir esperando su reacción y
charlar con él. Aguantábamos su monótono tema de conversación, pero sabíamos
que disfrutaba con eso. En el agujero negro de su mente siempre se creyó que
era conductor de autobús de línea pública, le compraron ropa parecida a la de
los chóferes y una bolsa negra donde llevaba su almuerzo preparado con cariño
por su madre. Tenía más de 30 años. Nos decía siempre lo mal que estaba el
tráfico, los sueldos, los jefes, el compañerismo en su trabajo y la injusticia.
Daba gusto verlo cantarle las cuarenta a más de uno, cuando nadie de nosotros
se atrevía, fruto de su libertad de mente( por separado de-mente. ) Él, desde su ficticio mundo, nos
devolvía a la realidad que vivimos. Cada vez que lo oía dudaba, porque no sabía si era realmente tonto....Lo invitaban a los cumpleaños, a las bodas,
comuniones y también se le echaba de los partidos de fútbol del barrio porque no
pasaba nunca la pelota.
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