jueves, 1 de junio de 2017
TUS MANOS
TUS MANOS.
Ríos de sensibilidad desbocada e inesperada inundan las manos al tocarse unas con otras . Manos entrelazadas, pensamientos sin voz que expresan sus deseos cuando los dedos de nuestras manos descubren su lenguaje. Huidizas y desconocidas trasmiten todo de nosotros.
Su calor, su piel, su timidez, lo que puede ofrecer la persona se condensa en un simple roze de vida, en una mano con vida propia que habla por uno mismo. Dedos entrelazados, serpenteando frenéticamente por conocerse, para demostrar con el roce de algo tan maravilloso, todo lo que no nos atrevemos a decir.
Piel sin voz que habla desde el corazón.
Recoje su llamada cuando la sientas en tus manos.
¿Quién cuidará de mis desvelos ofreciéndome su mano tan sólo?
miércoles, 31 de mayo de 2017
LA LEVEDAD DEL SER.
Perdido en mí, busco sin cesar los sueños por cumplir.
Veo pasar los días como el agua barre la arena de la orilla sin piedad.
Me despierta el ímpetu del futuro y lucho cada día contra la brevedad del momento.
Perdido en tí, forjó de hierro las cadenas que me impiden llegar a mis sueños.
La fragilidad del tiempo me manda desnudar mi mente.
Los sueños no realizados me despiertan para que luche por ellos.
viernes, 12 de mayo de 2017
EL ÁRBOL OLVIDADO
EL ÁRBOL OLVIDADO.
Me duele tanto tu ausencia como anhelo que vuelvas a perderte en tu camino y el azar te lleve a mí.
Mis pensamientos me preguntan por qué los creo si no debo pensar.
Nadie me mira, nadie me sonríe, nadie siente todo lo que intento darte y no puedo ofrecerte.
El día me roba mis sueños y la noche me acerca ti.
Mis brazos se alzan en busca de alcanzar el cielo, pero sé que nunca llegaré hasta él.
Espero el día que vengas a mí tanto como no alejarme del lugar donde estoy, porque no quiero arrancar las raíces que me llenan de vida.
La luz de la mañana me inunda y la oscuridad de la noche me mece, mientras crezco sin cesar.
Me duele tanto tu ausencia como anhelo que vuelvas a perderte en tu camino y el azar te lleve a mí.
Mis pensamientos me preguntan por qué los creo si no debo pensar.
Nadie me mira, nadie me sonríe, nadie siente todo lo que intento darte y no puedo ofrecerte.
El día me roba mis sueños y la noche me acerca ti.
Mis brazos se alzan en busca de alcanzar el cielo, pero sé que nunca llegaré hasta él.
Espero el día que vengas a mí tanto como no alejarme del lugar donde estoy, porque no quiero arrancar las raíces que me llenan de vida.
La luz de la mañana me inunda y la oscuridad de la noche me mece, mientras crezco sin cesar.
viernes, 28 de abril de 2017
SANTA LUCIA.MIGUEL RIOS
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