INICIAR/ACEPTAR/CANCELAR.
Una vez más estaban allí, sentados uno frente al
otro. Formaban una pareja muy unida, día tras día pasaban horas mirándose, insinuándose
e imaginándose. Se hablaban poco, muy poco, pero se tocaban mucho. Los ojos de
Juan se enrojecían de tanto mirarla, en espera de una respuesta de lo
desconocido, de lo oculto, de lo deseado o de la salvación a la monotonía. El amor oculto en unas letras, la foto robada,
la frase penetradora de pasiones sin cara, anhelos de él, de ella, ilusiones
sin horizontes en un campo de hastío y rutina enclavado en la salita de estar
frente al póster de turno.
